¿La tirilla de tu POS todavía sirve? Lo que pide la DIAN

En tu negocio la escena se repite mil veces al día: llega el cliente, suena la caja, sale la tirilla, y listo, el que sigue. Esa tirilla de papel lleva décadas siendo el comprobante de toda la vida. Pero la DIAN cambió las reglas del juego: ahora ese tiquete tiene que nacer digital y llegarle a ellos directamente — el papel solito ya no cuenta la historia completa.
Aquí te explicamos qué cambió, cómo saber en dos minutos si tu negocio está en riesgo y qué puedes hacer esta misma semana. Sin palabrejas de contador: cada término raro te lo traducimos ahí mismo.
¿Qué cambió con la tirilla de papel?
Antes, la caja registradora imprimía el tiquete, el cliente se lo llevaba (o lo dejaba en el mostrador) y hasta ahí llegaba el asunto. La DIAN se enteraba de tus ventas mucho después, cuando declarabas.
Eso se acabó. Hoy el tiquete de la caja tiene nombre oficial: documento equivalente electrónico POS. Traducción: es la misma tirilla de siempre, pero en versión digital — tu sistema la genera, se la transmite a la DIAN, y el papelito que le entregas al cliente es apenas la copia impresa de ese mensaje digital. La tirilla ya no puede ser huérfana: detrás tiene que existir un documento electrónico que la DIAN recibió.
Este cambio no es un rumor ni algo que “viene en camino”: la norma que lo ordenó es la Resolución 000165 de 2023 de la DIAN, y los plazos para adoptarlo se vencieron por grupos durante 2024 — primero las empresas grandes, luego los negocios que declaran renta, y por último los demás obligados a facturar.

¿Y eso qué significa para ti? Que si tu caja es de las que solo imprimen — una registradora “boba” o un programa que no le manda nada a la DIAN — y tu negocio está entre los obligados a facturar, esa tirilla ya no te está cumpliendo. Aunque se vea igualita a la de siempre.
¿Cómo sé si mi negocio está en riesgo?
Hazte este test de tres preguntas. No necesitas contador a la mano, solo mirar tu caja y hacer memoria:
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¿Tu caja imprime la tirilla y ahí termina todo? Es decir: ¿no le transmite nada a la DIAN, no genera ningún documento digital, solo papel? Pista rápida: mira una tirilla reciente. Los tiquetes electrónicos traen un código QR y un número larguísimo (se llama CUDE — piénsalo como la huella digital del tiquete). Si tu tirilla no trae nada de eso, lo más seguro es que tu caja no está transmitiendo.
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¿Has cobrado más de unos $262.000 en una sola venta y solo entregaste tirilla? Ese número no es capricho: es el tope de 5 UVT de la tirilla de papel. La UVT es la “unidad de medida” que usa la DIAN para calcular topes y multas; en 2026 vale $52.374, así que 5 UVT son $261.870 — redondeando, unos $262.000 — sin contar impuestos. Por encima de eso, la tirilla no basta: toca factura electrónica.
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¿Algún cliente te ha pedido “factura electrónica” y le dijiste que no podías? Si el cliente la pide — porque la necesita para sus impuestos — estás obligado a expedirla, sin importar el monto de la compra.
Si respondiste “sí” a cualquiera de las tres, tu negocio tiene una tarea pendiente con la DIAN.
Una aclaración importante, para no asustar de más: hay negocios muy pequeños que no están obligados a facturar — por ejemplo, algunas personas naturales que no son responsables de IVA y no superan ciertos topes de ingresos. Si ese es tu caso, este afán no es el tuyo (todavía). Tu contador te lo confirma en cinco minutos con tu RUT en la mano.
¿Qué me puede pasar si sigo igual?
Vamos con los hechos, sin terrorismo pero sin pañitos de agua tibia:
- Multa en plata. Facturar sin cumplir los requisitos puede costarte una sanción del 1% del valor de esas operaciones, con un techo de 950 UVT — que en 2026 son casi $50 millones. No es que la primera tirilla mal expedida te cueste eso, pero el techo existe y la cuenta crece con cada venta mal soportada.
- Cierre del negocio. Si estando obligado no expides factura ni tiquete electrónico, la DIAN puede clausurar el establecimiento por tres días — con sellos oficiales de “Cerrado por la DIAN” en la puerta, a la vista de todos tus vecinos y clientes.
- La DIAN ya te ve, aunque tú no le mandes nada. Tus proveedores sí te facturan electrónicamente, así que a la DIAN le queda fácil comparar cuánto compras con cuánto reportas vender. Cuando los números no cuadran, las visitas y los requerimientos llegan solos.
- Pierdes ventas de las buenas. El cliente que compra grande — el de la obra, el de la empresa — necesita un documento que le sirva para descontar impuestos — y tu tirilla de papel no le sirve. Si no se lo das, compra donde sí se lo den.
La idea no es que duermas asustado: es que el problema se resuelve una sola vez y te olvidas de él. De eso va la última sección.
Tiquete electrónico vs. factura electrónica: ¿cuándo toca cada uno?
Los dos son documentos digitales que le llegan a la DIAN y sirven para ventas de cualquier monto. La diferencia está en qué pasa cuando el cliente necesita algo más que el tiquete:
| Tiquete POS electrónico | Factura electrónica de venta | |
|---|---|---|
| ¿Hasta qué monto? | Cualquier monto (el tope de 5 UVT era de la tirilla de papel; al tiquete electrónico la DIAN no le pone tope) | Cualquier monto, sin límite |
| ¿Si el cliente la exige? | No basta: debes pasarte a factura | Siempre cumple |
| ¿Le llega a la DIAN? | Sí, se transmite electrónicamente | Sí, se transmite electrónicamente |
| ¿Le sirve al cliente para descontar impuestos? | Sí, si queda identificado con nombre y cédula o NIT | Sí |
Fíjate en un detalle que simplifica todo: la factura electrónica sirve para cualquier venta, de cualquier monto. Por eso, si tu sistema de caja factura electrónicamente de una vez, no tienes que estar pendiente de si el cliente va a pedir factura ni de qué documento toca: toda venta sale cumpliendo.
Qué hacer esta semana

Nada de proyectos de meses. Cuatro pasos concretos:
- Hazle la prueba a tu tirilla. Toma la última que imprimió tu caja y busca el código QR y el número largo (el CUDE). Si no los tiene, tu caja no está transmitiendo a la DIAN.
- Confirma con tu contador si estás obligado a facturar y desde cuándo. Es una llamada de cinco minutos con tu RUT a la mano. Y hazla ya: entre el 12 de agosto y el 26 de octubre los contadores van a estar hasta el cuello con las declaraciones de renta, y tu pregunta puede quedar para diciembre.
- Mientras resuelves, no entregues solo tirilla en las ventas grandes. Si la venta pasa de unos $262.000 o el cliente pide factura, sácala por factura electrónica. Y tenlo claro: esto es un alivio mientras migras, no la solución — estando obligado, la tirilla de papel sola no cumple ni en las ventas pequeñas.
- Si tu caja no cumple, cámbiala por un sistema que facture solo. Busca uno donde la venta salga facturada electrónicamente ante la DIAN desde la misma caja, sin que tengas que digitar la venta dos veces en dos programas distintos.
En ese último paso es donde nosotros podemos ayudarte. InvSys es un sistema de caja donde vendes como siempre — pasas los productos, cobras, entregas — y el papeleo sale solo: la venta queda facturada electrónicamente ante la DIAN, descuenta el inventario y deja la contabilidad al día, todo de una vez. Tú atiendes al cliente; de la DIAN nos encargamos nosotros. Si quieres ver cómo se siente vender tranquilo, date una vuelta por invsys.in.